Los Territorios De Cristo

PRIMICIA DE MI NUEVO LIBRO AL TRASLUZ DEL ESPEJO


Fui el sargazo que no encalló en playa alguna, sólo moría en pantanales perseguidos por asfixias de un desvarío cuya podredumbre alcanza la amargura de los muelles que no presintieron las pisadas del Hijo o del Padre en los acantilados.

El infante cuyo mensaje se deslíe entre arena porque ninguna barca le trae referencias de sus padres calcinados sin pensar en aquel niño, el cual madruga para orar la plegaria cuya cicatriz fermenta el aroma a sal y traen consigo el clamor de dos desconocidos.

Fui la esfinge que renunció a caer entre acantilados y prefirió evaporarse en la miseria nocturna donde cualquier ebrio se siente rey y no soporta el trago amargo que trae la brisa al crespuscular la tarde.

Algas y espinas desprecia bahías y se conforman con madejos de antiguas fragatas; en tanto, mi carne se pierde entre naufragios pero en espíritu se ata a olas de incandescencia.

Entiendo, para liberarse en Dios, hay que fallecer en exilios.

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